ESTIMULACIÓN EN EL HOGAR
Desde su nacimiento, el bebé comienza a interactuar con el mundo que lo rodea, a través de sus sentidos, mirando, escuchando, chupando y palpando. Es así que el bebé va procesando la información y volcándola en aprendizaje.
La psicología y pedagogía nos hablan de que el aprendizaje se basa sobre todo en experiencias previas.
Según los expertos, desde antes de nacer se van produciendo en el cerebro y en su sistema nervioso, las conexiones entre las neuronas, que se entrelazan formando redes. Todas las experiencias sensoriales y emocionales del bebé van formando nuevas conexiones. Este proceso se mantiene hasta los 6 ó 7 años de edad aproximadamente. Siendo éste el período óptimo para estimular la relación entre lo sensorial y lo neurológico.
La estimulación pretende establecer el mayor número posible de conexiones en edades tempranas, dado que los circuitos así formados serán los que se regenerarán y se mantendrán activos a lo largo de toda la vida.
Debemos saber también que la herencia genética es la que proporciona el desarrollo potencial del cerebro, pero es el entorno, el medio ambiente, el que logrará o no transformar ese potencial en habilidades.

La estimulación debe iniciarse de manera espontánea en casa, con los padres, que son los primeros maestros de sus hijos. Los cimientos de la estimulación son la afectividad, las emociones y el entusiasmo. El amor y la protección que la familia proporcione al bebé, constituyen el mejor ámbito para comenzar a trabajar con los sentidos, de manera alegre, entretenida y variada. La demostración de cariño que le manifiesten quienes lo rodean lo impulsará a descubrir un nuevo objeto colorido, una música placentera o experimentar una nueva caricia.
Hasta los tres meses de vida el bebé se está adaptando a su nuevo mundo, su hogar y a sus padres y este cambio ya de por sí significa un estímulo. Es fundamental darle tiempo antes de ofrecerle estímulos de mayor magnitud y hacerlo siempre gradualmente.
La mayoría de las familias tienen la necesidad de enviar a sus hijos desde muy temprana edad a jardines maternales. A continuación sigue una nota acerca de la estimulación en estos centros educativos, sus características y su propósito. Toda esta información puede ser tenida en cuenta también para la estimulación del bebé en su hogar.

ESTIMULACIÓN EN EL JARDÍN
MATERNAL

“El aprendizaje comienza con el nacimiento. Ello exige el cuidado temprano y la educación inicial de la infancia.”
Artículo 5 de la Declaración Mundial sobre la Educación. Jomtien, mayo de 1990.
El Jardín Maternal se encarga de la educación de los niños desde los 45 días hasta los 2 años de edad. Es parte del nivel inicial que se continúa luego con el Jardín de Infantes, que congrega a los niños entre 3 y 5 años de edad.
Las últimas investigaciones demuestran que los niños poseen mayores potencialidades que las que se les han atribuido; por eso se han reivindicado sus capacidades y también su derecho a aprender y a educarse desde el nacimiento.

¿Qué características tiene el bebé del siglo XXI?
El bebé es un ser único, condicionado por su familia; un ser independiente, aunque muy dependiente y sujeto a sus padres. Ana Malajovich expresa: es “un ser social por naturaleza, con un bagaje que no alcanza para sobrevivir en el mundo; un ser profundamente comunicativo, que sin embargo tiene que realizar un largo proceso para llegar a asegurarse, y nunca del todo, que los otros comprenden de manera cabal lo que quiere expresar. “

Así, el Jardín Maternal recibe a un ser ávido de nuevos estímulos y, en respuesta, organiza un ámbito acogedor que lo estimule en su desarrollo. Esta escuela impulsa a sus alumnos, familias y demás personal, creando con todos una comunidad. ¿Cuáles son sus propósitos? Educar en base a la afectividad que permitirá crecer a los niños. Enseñar desarrollando simultáneamente su creatividad y su expresividad. Confiar en las posibilidades cognoscitivas de los más pequeños, valorando el juego y el aprendizaje, el cuerpo y la palabra, al niño y al grupo.
Así, el Jardín Maternal se responsabiliza del aprendizaje de sus alumnos, escucha y se hace escuchar, construye con las familias y la comunidad su proyecto educativo. Si las horas que el niño permanece en la institución se suceden en una equilibrada serie de situaciones interesantes que respetan el ritmo propio de cada uno y le dan la oportunidad de hacer lo que necesita o desea, significarán verdaderas ocasiones para asegurar y fortalecer su desarrollo. Por todo esto, lo mejor que le puede suceder a un niño es concurrir a una escuela de estas características.

¿Qué aprenden los bebés y qué les enseñan en el Jardín Maternal?
Todos necesitamos tiempo para poder aprender y los niños precisan variadas instancias para repetir sus acciones, volver a explorar un material, descubrir formas nuevas de utilizar un juguete o sencillamente sentir el placer de repetir jugando, algo que se descubrió incidentalmente.

Amar al bebé
A través del afecto y de un sentimiento de empatía que establece el educador con el bebé, se puede llegar a comprender e interpretar sus mensajes y darles respuesta inmediata. La relación del bebé con el educador o adulto significativo va evolucionando desde una total dependencia hacia una paulatina autonomía que le permite crecer en su capacidad de comunicar sus necesidades (señalando, tomando, etc); extender sus vínculos con otros niños y adultos; ampliar su capacidad para desplazarse por sí mismo (gateando o dando sus primeros pasos); conquistar mayor capacidad para tomar objetos voluntariamente; establecer algunas relaciones entre ciertos sucesos por su mayor conocimiento de algunas situaciones.

Satisfacer sus necesidades
¿Cómo estimular al bebé? Satisfaciendo, con mucho cariño y amor, sus necesidades básicas de afecto, interacción, estímulos, juego (descubrimiento, exploración), comprensión, seguridad, alimentación, protección, etc.
Establecer contacto corporal con él
El contacto con la piel, la voz, la mirada y la forma en que sostenemos al bebé le proporcionan seguridad afectiva y fortalecen su singularidad. La forma de darle el biberón, de mirarlo a los ojos, de establecer una comunicación espiritual, así como la manera de levantarlo para calmar su llanto, le trasmiten el cariño que sentimos por él. Los músculos del bebé se tonifican y se relajan a través de la información sensitiva que reciben por medio de las caricias y masajes acompañados con canciones, realizados suavemente, pero de manera firme y continua en brazos, piernas y tronco.

Ofrecer objetos

Los primeros juguetes que acercaremos al bebé son los sonajeros lavables, de colores vivos, de sonidos agradables, con mangos adaptados a sus manitas, para que los mire, los toque y los busque._También colgaremos sonajeros de los barrotes de la cuna, sobre la colchoneta o en la hamaquita, con el propósito de que los pueda mirar, mover, tocar y sacudir. A través de los objetos podremos iniciar un juego con el bebé, llevarlo a descubrir o probar ciertas acciones que nos interesa que aprenda e incentivarlo a que se desplace por el espacio, utilizando juguetes que ruedan.

Hablar, siempre hablar
Al escuchar e intercambiar gestos, sonidos y miradas con los adultos u otros niños hablantes competentes, los bebés aprenden a hablar. La palabra, su entonación y sonoridad constituyen el medio de comunicación del adulto con el niño, aunque éste no comprenda totalmente su significado y no pueda integrar una respuesta oral. Algunas de las estrategias que permiten iniciar el proceso de comprensión de la palabra consisten en sonreírle al hablarle con voz suave, nombrarlo por su nombre, “entablar diálogos”, poner en palabras las acciones que está realizando o los estados de ánimo por los que atraviesa el bebé.

Aprovechar al máximo el tiempo del bebé
El uso inteligente y racional del tiempo así como su flexibilidad son factores esenciales en el Jardín _Maternal. Se trata de armonizar el tiempo de actividad autónoma del niño con el tiempo en el que la educadora asumirá un rol más activo en la propuesta; las actividades más tranquilas con las de mayor descarga de energía, los períodos dentro de la sala con los que se disfrutarán en el exterior. Es necesario tener presente que el tiempo de atención de los _bebés es muy corto, que no están preparados aún para esperar.
Crear un ambiente seguro y motivador
El contexto en el que se realiza la educación de los más pequeños es fundamental y debe ser coherente con la filosofía y los propósitos institucionales.
Por eso, la planta física debe organizarse atendiendo las necesidades de los bebés. Éstas podrán acompañarse con música clásica a efectos de lograr un ambiente tranquilo y apacible para bebés y adultos.
Así, estos factores analizados deberán converger de manera armónica y equilibrada a efectos de lograr el espacio esencial de estimulación que se inicia en esta primera etapa educativa y que continuará durante toda nuestra existencia, en el marco de una educación permanente.
Graciela Artigas
Maestra. Ex Inspectora de Educación Inicial
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