ALERGIAS

¿Qué tipo de alergias se pueden presentar?


La rinitis alérgica estacional es debida a la sensibilización frente a los pólenes transportados
por el aire procedente de árboles, hierbas o arbustos. La prevalencia aumenta con la edad.


En la rinitis alérgica perenne el paciente sufre síntomas todo el año. Los agentes causales son generalmente alergenos a los que el niño está expuesto de forma más o menos continua, aunque
la exposición pueda variar a lo largo del año. Los alergenos por inhalación en el propio hogar del paciente son los más frecuentes, entre
ellos se encuentran el polvo doméstico, las plumas, los alergenos o la caspa de las mascotas
y las esporas de los hongos. En algunos niños los alimentos desencadenan síntomas de rinitis alérgica.
Los síntomas consisten en estornudos frecuentes
e intermitentes, frecuentemente paroxísticos,
rinorrea acuosa y abundante, obstrucción nasal y picazón en la nariz, paladar, faringe y los oídos. También puede aparecer picazón, enrojecimiento
y lagrimeo de los ojos. Estos síntomas
clínicos que suelen ignorarse, junto con el antecedente familiar, diferencian la rinitis alérgica
de un simple resfrío al no existir síntomas anexos como fiebre, dolor de garganta, contagio
o alteración del apetito.
A menudo existen antecedentes personales o familiares de eccema o asma. Es importante evitar la exposición a los alergenos e irritantes posiblemente nocivos.


Alergias oculares: el ojo puede participar de una reacción alérgica generalizada o ser el único
órgano afectado. La conjuntivitis alérgica con frecuencia acompaña a la rinitis alérgica sobre todo la ocasionada por pólenes. La conjuntivitis primaveral es más frecuente en niños que en adultos. Aparece en climas templadoen primavera y verano. La enfermedad afecta ambos ojos, aparece intenso prurito (picazón), ojo rojo, fotofobia (molesta la luz) y lagrimeo. El frotamiento de los ojos agrava el proceso. Las secreciones oculares son acuosas pero si persisten pueden volverse purulentas. El tratamiento consiste en colirios, antialérgicos y compresas frías.


Alergias a los insectos: los restos y cuerpos desintegrados de los insectos muertos pueden provocar conjuntivitis, rinitis o asma. La inhalación de restos de insectos es una causa común de síntomas respiratorios. La medida más recomendada
es evitar el insecto.
Las picaduras de mosquitos, chinches, pulgas y otros insectos a menudo producen reacciones
locales cutáneas, como urticaria (ronchas). Suele ser suficiente el tratamiento tópico para aliviar el prurito y las molestias locales y en ocasiones la administración oral de algún antialérgico.
Las reacciones anafilácticas (generalizadas) debidas a alergias de insectos están causadas casi exclusivamente por himenópteros como abejas, abejorros, avispas y en ocasiones la familia de las hormigas. El tratamiento debe ser inmediato
con epinefrina intramuscular. Se puede dar un antihistamínico aunque su eficacia no está comprobada. Los niños que han padecido alguna reacción grave o anafiláctica previa a la picadura
de himenópteros deben estar previstos de epinefrina autoinyectable y un comprimido de antihistamínico para uso en caso de emergencia.
También deberían usar un brazalete de identificación en el que se indique su alergia.
Los niños y jóvenes deberán evitar perfumes o cosméticos, siempre llevarán guantes cuando realicen tareas de jardinería y pantalones largos y zapatos cuando caminen por el césped o por el campo. Los típicos repelentes de insectos apenas son útiles contra los himenópteros.


Urticaria: la urticaria es un trastorno cutáneo frecuente caracterizado por lesiones locales o generalizadas de tamaño diverso, rojas y sobreelevadas (habones o ronchas).

Puede deberse a múltiples causas:

  • ingesta de alimentos: sobre todo pescado, mariscos, frutos secos, huevos, aditivos alimentarios,
    colorantes, ingesta de fármacos (penicilina, ácido acetil salicílico).
  • sustancias de contacto como vegetales, animales,
    insectos, fármacos aplicados en la piel, saliva de animales.
  • sustancias inhaladas (pólenes, caspa).
  • agentes infecciosos (parásitos, virus, bacterias) por factores físicos como el frío o la urticaria solar.


Las pruebas cutáneas de alergia no son de utilidad excepto cuando se identifican alergias a fármacos (penicilina) o alimentarias específicas.
El diagnóstico es clínico. La historia clínica cuidadosa generalmente permite identificar el tipo de urticaria pero resulta difícil señalar la causa, salvo cuando existe una asociación evidente. Los medicamentos y los alimentos son las causas
más frecuentes de urticaria.
En la mayoría de los casos la urticaria es una enfermedad que remite espontáneamente y sólo requiere tratamiento con antihistamínicos.


El asma: es una enfermedad respiratoria crónica caracterizada por episodios de sibilancias recurrentes debido a inflamación, espasmo del músculo liso bronquial y aumento de las secreciones, que se producen por una hiperactividad de la vía aérea frente a diferentes estímulos. El asma será motivo de otra presentación.
Es frecuente que un mismo paciente presente más de una manifestación de alergia.