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INFECCIÓN URINARIA EN NIÑOS
¿SON FRECUENTES LAS INFECCIONES URINARIAS EN LOS NIÑOS?
Dr. Eduardo Murara - Dra. Susana Dalmás
La infección urinaria (ITU) ocupa el tercer lugar
en frecuencia dentro de los cuadros infecciosos
del niño, ubicándose luego de las infecciones respiratorias
y digestivas.
Aproximadamente el 3 a 5% de las niñas y el 1% de los niños
presentan infecciones del sistema urinario. En las niñas el promedio
de edad en que se diagnostica,
es a los 3 años, en los varones la mayoría de las ITU ocurre
durante el primer año de vida siendo más frecuente en los
niños que no han sido circuncidados.
¿Qué tipos de infección urinaria existen?
Existen dos formas de infección de la vía urinaria:
- Infecciones de las vías altas (riñón y uréteres)
también llamada pielonefritis.
- Infecciones de las vías bajas (vejiga) o cistitis.
Conocer si se trata de una pielonefritis o una cistitis es de vital
importancia pues la primera puede ser grave
(fundamentalmente en niños pequeños) mientras que las segundas
son absolutamente banales.
En la infección de la vejiga (cistitis) y en la del riñón
(pielonefritis) las bacterias más frecuentemente implicadas
son la Escherichia coli (abrev. E. Coli) y el Proteus.
¿Qué sintomas presenta y cómo se manifiesta?
No es fácil para la mamá y el papá darse cuenta que
el niño está cursando una infección urinaria, pues
sus manifestaciones no son claras como en el caso de otras infecciones
más comunes. Por eso es importante
que ante cualquiera de los síntomas siguientes se consulte al pediatra
tratante.
Estos síntomas los podemos dividir de la siguiente manera de acuerdo
a la edad del niño y de la localización
de la infección:
En el recién nacido y lactante: es a esta edad donde las manifestaciones
clínicas son más inespecíficas.
Los síntomas que pueden presentar son:
- Cuadro febril de causa no determinada, fiebre sin foco clínico.
- Vómitos y/o diarrea.
- Curva de peso estacionaria o en descenso.
- Rechazo del alimento.
- Eritema perineo-glúteo resistente al tratamiento.
- Olor fétido en los pañales.
- Llanto.
- Irritabilidad.
- Ictericia (color amarillento de piel y ojos) en el primer trimestre
de vida.
En el niño mayor:
- Dolor y ardor al orinar.
- Polaquiuria ( Orinar constantemente en intervalos de tiempo muy cortos
y orinas escasas).
- Tenesmo vesical (deseo de orinar y no poder hacerlo).
- Orina turbia y fétida (mal olor).
- Hematuria (sangre en la orina) al final de la micción.
- Incontinencia urinaria.
- Enuresis secundaria (vuelve a mojar la cama luego de haber superado
el control de esfínteres).
- Fiebre.
- Dolor lumbar o abdominal.
¿Cómo llegan las bacterias a las vías urinarias?
Casi siempre llegan desde la piel de la zona perineal (región que
engloba ano y genitales) donde, en condiciones
normales, existen bacterias procedentes del intestino que colonizan la
piel sin producir ningún daño. Cuando alguna de estas bacterias
se introduce en la uretra, ésta asciende por ella hasta llegar
a la vejiga donde se multiplica y produce inflamación (cistitis).
En algunos casos, sobre todo en niños que presentan malformaciones
de las vías urinarias o reflujo
vesico-ureteral*, la bacteria sigue ascendiendo a través de los
uréteres hasta uno o los dos riñonesdonde producirán
inflamación y daño renal (pielonefritis).
El riesgo de la pielonefritis es que pueda dejar cicatriz y si ésta
es extensa o múltiple (por que se repiten varias veces las pielonefritis)
el riñón puede verse comprometido en su función.
*Reflujo vesico-ureteral: En condiciones normales la orina que se
forma en el riñón pasa a los uréteres y posteriormente
a la vejiga. La unión de los uréteres con la vejiga se denomina
unión vesicoureteral y su función es permitir el paso de
la orina a la vejiga e IMPEDIR el paso contrario. Se dice que hay reflujo
vesico-ureteral cuando falla este mecanismo y la orina
retorna a los uréteres e incluso al riñón. El reflujo
vesico-ureteral puede ser causa de pielonefritis recurrentes
al permitir el paso de las bacterias al riñón.
¿Qué causas pueden contribuir a que un niño
o niña tenga infección urinaria?
Existen varios factores que facilitan o predisponen a este tipo de infección,
como ya hemos dicho. En la siguiente lista enumeramos los más frecuentes.
Factores anatómicos y funcionales que predisponen a la infección
urinaria:
- Presencia de reflujo vesico-ureteral. Es uno de los factores más
importantes que hay que investigar
cuando un niño o niña tiene una infección urinaria.
- Problemas de vaciamiento de la vejiga.
- Obstrucciones del aparato urinario por malformaciones
o litiasis (cálculos).
- Otras malformaciones del aparato urinario como divertículos
vesicales, doble vía excretora, ureteroceles
(dilataciones del uréter).
- Alteraciones neurológicas de la función vesical (vejiga
neurógena).
- Existen otros factores secundarios que pueden contribuir y de estar
presentes alguno de ellos pueden ser corregidos para la prevención.
- Sexo femenino: debido a la uretra más corta y la proximidad
de la uretra con el ano.
- Varón no circuncidado.
- Ropa interior muy apretada.
- Infecciones por oxiuros (parásitos pequeños).
- Constipación-estreñimiento.
- Malos hábitos para orinar (retener la micción o hacerlo
frecuentemente pero en cantidades pequeñas).
- Mala higiene de los genitales externos (presencia de orina y humedad
por largo tiempo, malos hábitos de limpieza por la proximidad
con el ano, secado de atrás hacia delante en las niñas).
- Tomar poca agua durante el día, lo cual hace orinar menos
frecuentemente.
¿Cómo se diagnostica?
Los síntomas anteriormente descritos pueden ser expresión
de otro tipo de infección: de la vagina en la niña (vulvovaginitis)
o de la uretra (uretritis); en estos casos la orina suele ser normal...
entonces ¿cómo saber con seguridad que su niño tiene
una infección de orina?
Para hacer el diagnóstico de ITU debe analizarse una muestra de
orina. El análisis y el cultivo de orina son indispensables para
confirmarla e iniciar un tratamiento.
El examen simple de orina y las tiras reactivas nos permiten sospechar
la infección urinaria pero el examen que la confirma es el Urocultivo
o cultivo de orina. Para ello hay que tomar una muestra de orina, con
la técnica más apropiada.
Existen varias técnicas. En los niños y niñas mayorcitos
que pueden orinar en un recipiente estéril, se elige la muestra
de segundo chorro como en el adulto. (Técnica del chorro medio).
Esta técnica se realiza de la siguiente manera:
Se lava el área genital con jabón bactericida. Empieza a
orinar y detiene la salida de la orina, luego coloca el recipiente esterilizado
a la salida de la orina, vuelve a orinar y recoge esta muestra.
Existen otras formas de obtener la muestra como la introducción
de un sonda en la vejiga y la punción de la vejiga con una aguja
por sobre el pubis (punción vesical). Estos últimos métodos
están indicados en niños pequeños sobre todo menores
de 2 años, quienes no controlan esfínteres siendo más
difícil de obtener por técnica del chorro medio y en quienes
es más urgente comenzar con el tratamiento ya que el retardo en
el inicio del mismo lleva a un mayor riesgo de cicatrices renales. Además,
el hecho de diagnosticar a un niño de pielonefritis implica tener
que realizar pruebas más agresivas para descartar reflujo vesico-ureteral.
La infección urinaria se confirma si se obtiene un recuento de
más de 100.000 colonias de bacterias. Recuentos inferiores pueden
ser producto de contaminación de la muestra. Igual significado
puede tener la presencia de más de un tipo de bacteria en el cultivo.
Los exámenes de sangre (hemograma, PCR) apoyan el diagnóstico
si existen en ellos los signos de infección bacteriana. En los
niños pequeños y recién nacidos, dada la frecuencia
con que las infecciones se generalizan al resto del organismo conviene
tomar muestras de sangre para cultivarlas ya que pueden encontrarse allí
a las bacterias causantes de la infección.
¿Cómo se tratan estas infecciones?
El objetivo principal es curar la infección mediante tratamiento
antibiótico pero además debemos tener en cuenta que se deben
evitar recurrencias y corregir factores predisponentes.
Tanto en caso de cistitis como de pielonefritis habrá que administrar
antibióticos, en el primer caso se podrá indicar por vía
oral, y en el caso de pielonefritis, niños pequeños, intolerancia
a la vía oral por vómitos o mal estado general se indicarán
por vía intravenosa por lo que deberán ser hospitalizados.
Las infecciones urinarias deben ser tratadas con rapidez ya que la progresión
de ellas puede conducir al daño renal o pequeños abscesos
renales. En los niños pequeños la infección puede
generalizarse dando origen a una septicemia o infección sanguínea
que originará focos infecciosos en cualquier parte del organismo.
Por lo tanto una vez tomados los cultivos de orina y con un análisis
microscópico alterado (su resultado se obtiene en pocos minutos)
se iniciará tratamiento con un antibiótico que ataque las
bacterias que con más frecuencia causan estas infecciones.
Con posterioridad, con el resultado del cultivo de orina y con las pruebas
que indican el antibiótico de elección, se puede cambiar
el antibiótico.
Una vez terminado el tratamiento antibiótico se realizará
un urocultivo de control a las 72 horas para comprobar que la orina esté
estéril, o sea que se ha eliminado la infección.
Si existieron factores predisponentes que facilitaron la infección,
deberán corregirse.
Importante: una vez terminado el tratamiento antibiótico
se realizará un urocultivo de control
a las 72 horas para comprobar que la orina esté estéril.
¿En todos los niños hay que hacer exámenes
especiales?
Sí. En todos los niños se descartarán las causas
predisponentes descritas con exámenes (excepto en casos de primera
cistitis en niñas mayores). Luego de finalizar el tratamiento antibiótico
se deberá continuar con un tratamiento preventivo antibiótico
hasta descartar la presencia de malformaciones. En aquellos casos en que
se diagnostican malformaciones que no se puedan eliminar, (alteraciones
neurológicas de la vejiga, o reflujo de la vejiga a los uréteres)
se administrarán antibióticos en forma preventiva y prolongada
con controles seriados en búsqueda de signos de infección
y evaluación de una adecuada función de ambos riñones.
¿Cuáles son los exámenes mejores para estudiar
estos niños?
El estudio de un niño que ha presentado una ITU se inicia solicitando
una ecografía renal , estudio no invasivo, fácil de realizar
y que se solicita a todos los niños. El estudio del reflujo, se
hace mediante la cistoureterografía miccional retrógrada,
examen en el que se inyecta medio de contraste por una sonda colocada
en la uretra y que llega hasta la vejiga, tomando una radiografía
posteriormente.
Un examen muy útil para, sobretodo, buscar cicatrices y alteraciones
de la anatomía y función del tejido renal es el centellograma
renal con técnico radiactivo, que permite detectar áreas
del riñón que no funcionan.
COMO CONCLUSION PODEMOS DECIR QUE LA IMPORTANCIA DE LA INFECCION
URINARIA
DERIVA DE LOS SIGUIENTES ASPECTOS:
- La infección urinaria puede ser consecuencia
de una anomalía del tracto urinario entre las cuales el reflujo
vesicoureteral es la más frecuente observándose en el
30-50% de las infecciones urinarias en niños.
- La mayoría de los niños con infección
urinaria
febril tendrán afectación del tracto urinario superior
(pielonefritis), con riesgo de cicatriz renal.
La mayoría de los niños que padecen infección.
- urinaria son menores de 2 años y el 50-70% son menores
de 1 año. Estos niños constituyen el grupo de mayor riesgo
en desarrollar cicatrices renales y por lo tanto, en un futuro, presentar
hipertensión arterial e insuficiencia renal crónica.
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