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INTELIGENCIAS MÚLTIPLES
La mayoría de los padres se preocupan por el futuro de sus hijos,
se empeñan en ofrecerles la mejor educación, un buen club,
idiomas. El deseo generalizado es que cada hijo sea el mejor de
la clase o decir _es muy inteligente, no da trabajo para estudiar
Pero
. ¿Qué sabemos acerca de la inteligencia? ¿Seguimos
con las mismas expectativas de nuestros padres?
Demos un vistazo a las concepciones que rigen este siglo XXI para poder
comprender mejor la educación y preocuparnos por la felicidad de
nuestros hijos.
Howard Gardner, autor de la Teoría de las Inteligencias Múltiples,
cuestiona las visiones tradicionales de la inteligencia, según
las cuales se trata de una habilidad simple que cada ser humano posee
en mayor o menor medida. Desarrolló la teoría de las inteligencias
múltiples, clasificó siete tipos agregando luego la inteligencia
naturalista.
Inteligencia lógico-Matemática
Esta forma de conocimiento es la que nos permite extraer conclusiones
a partir de premisas dadas.
Implica obtener el mejor resultado lógico a partir de la posesión
de la máxima información objetiva.
La mente lógica trabaja construyendo clasificaciones, creando tipos
y clases y explorando las relaciones de esos universos creados.
Inteligencia musical
Extendiéndola a lo artístico en general, como resultado
más representativo de la actividad del hemisferio cerebral derecho.Posee
un grado de sensibilidad productiva y creadora.
Inteligencia linguística
El lenguaje es el producto cultural más primario y diferenciador
del sentido gregario de la humanidad. Habilita la optimización
de toda otra forma de conocimiento.
Se manifiesta a través de las denominadas cuatro macro habilidades
del lenguaje
Escuchar
Hablar
Leer
Escribir
Inteligencia espacial
Refiere a la habilidad de percibir el mundo que nos rodea, en forma
tal que esas percepciones se conviertan en información instrumental
para el conocimiento.
Inteligencia cinestésica
Comprende las habilidades de la motricidad fina y gruesa, haciendo
que el cuerpo físico y el manejo del espacio vital se conviertan
en fuente de información y herramienta de conocimiento
Inteligencia intrapersonal
Es la capacidad de autoconocimiento, de búsqueda y alcance
del equilibrio interior. Se trata de formar un modelo realista y preciso
de uno mismo, usándolo para operar eficazmente en la vida
Inteligencia interpersonal
Comprende el área de las relaciones con los otros; es la capacidad
para comprender a los demás: qué los motiva y cómo
operan.
Comprende 4 habilidades: liderazgo, capacidad para cultivar y mantener
relaciones, capacidad de resolver conflictos y destrezas de análisis
social.
El desarrollo óptimo de las inteligencias múltiples en su
conjunto, apunta a que el individuo alcance un nivel de inteligencia por
excelencia.
Fragmento extraído del libro
¿INTELIGENTES?¡TODOS!
de Débora Saviotti (Imp. Monteverde - 2005)
Inteligencia Emocional en los Niños
Dentro de las nuevas teorías psicológicas y educativas,
el término inteligencia emocional se escucha cada día
con más frecuencia, tanto a nivel de educadores como a nivel laboral.
Aquí va un planteo general y algunos consejos para entender en
qué consiste y cómo aplicarlo a nuestra vida y la de nuestros
niños.
Piensen por un momento la importancia que las emociones tienen en nuestra
vida cotidiana y cómo marcan todas nuestras decisiones, prácticamente
sin darnos cuenta. ¿Cómo elegimos a nuestros amigos, o a
nuestra pareja? ¿Qué nos mueve a comprar una casa, un auto,
etc...? La mayoría de nuestras decisiones están teñidas
por nuestras emociones.
El nuevo concepto que da respuesta a éste y otros interrogantes
es la Inteligencia Emocional, una destreza que nos permite conocer y manejar
nuestros propios sentimientos, interpretar o enfrentar los sentimientos
de los demás, sentirnos satisfechos y ser eficaces en la vida,
a la vez que crear hábitos mentales que favorezcan nuestra propia
productividad.
Las habilidades que caracterizan
a la inteligencia emocional son: suficiente motivación y persistencia
en los proyectos, resistencia a las frustraciones, control de los impulsos,
regulación del humor, desarrollo de la empatía y manejo
del estrés.
El concepto de Inteligencia Emocional ha cobrado gran relevancia atribuyéndosele
mayor relevancia que el coeficiente intelectual en el éxito y la
felicidad de las personas. La Inteligencia Emocional no se refiere exclusivamente
a las emociones, sino a cómo integrar éstas con las cogniciones
y los actos. La idea es poner inteligencia a las emociones.
¿Cómo explicar que alumnos con un alto coeficiente intelectual
y destacadas calificaciones, muchas veces no tengan éxito en diferentes
ámbitos de la vida, como el profesional, familiar o amoroso? La
respuesta está en encontrar lo que podemos llamar con propiedad
la otra cara de la inteligencia.
Daniel Goleman, Doctor en Filosofía de la Universidad de Harvard,
y escritor del libro Inteligencia Emocional en 1996, plantea la revolucionaria
teoría en la cual sostiene que sólo un 20% de incidencia
de éxito en la vida, es gracias a un alto nivel de coeficiente
intelectual, mientras que el 80% restante radicaría en las destrezas
emocionales y otros factores circunstanciales.
Tras el gran éxito
de la teoría de Goleman, el experto norteamericano en terapias
infantiles Lawrence E. Shapiro en su libro La inteligencia emocional
de los niños, destaca la necesidad de reforzar determinadas
capacidades emocionales en los menores. Los niños no siempre desarrollan
en forma espontánea las cualidades emocionales y capacidades sociales
que los convertirán el día de mañana en adultos responsables,
apreciados y felices.
La Inteligencia Emocional,
como toda conducta, es transmitida de padres a hijos, sobre todo a partir
de los modelos que el niño se crea. Tras diversos estudios se ha
comprobado que los niños son capaces de captar los estados de ánimo
de los adultos. Igual que se les enseñan la matemáticas,
la historia, los idiomas, necesitan que los padres, desde pequeños,
los ayuden a formar su carácter y a desarrollar las once cualidades
básicas que se relacionan con la inteligencia emocional: empatía,
expresión y comprensión de los sentimientos, autocontrol,
capacidad de adaptación, independencia, simpatía, capacidad
de resolver problemas en forma interpersonal, persistencia, cordialidad,
amabilidad y respeto.
Existen niños con
capacidad matemática o lingüística muy desarrollada,
pero que les cuesta desenvolverse socialmente. Sin embargo, tanto niños
como adultos son capaces de ir incorporando aprendizajes para desarrollar
habilidades tanto intelectuales como emocionales.
Los padres que manifiestan la ternura y el amor, producen efectos muy
positivos en sus hijos. En lo cognitivo, estos serán alumnos más
eficaces, con mayor concentración y con menores interferencias
afectivas. En el plano social, causarán una mejor impresión
y serán más hábiles para relacionarse. Biológicamente,
presentan niveles más bajos de hormonas de estrés.
Si analizamos esta regla podemos obtener cinco principios:
Sea consciente de sus propios sentimientos y de los demás.
Muestre empatía y comprenda los puntos de vista de los demás.
Haga frente de forma positiva a los impulsos emocionales y de conducta
y regúlelos.
Plantéese objetivos positivos y trace planes para alcanzarlos.
Utilice las dotes sociales positivas a la hora de manejar sus relaciones.
Para resolver cualquier situación problemática de ámbito
familiar, sería aconsejable hacerse una serie de preguntas antes
de actuar:
¿Qué siente usted en esa determinada situación? ¿Y
qué sienten sus hijos?
¿Cómo interpreta usted lo que está pasando? ¿Cómo
cree que lo interpretarán sus hijos? ¿Cómo se sentiría
usted si estuviera en su lugar?
¿Cuál es la mejor manera de hacer frente a esto? ¿cómo
lo ha hecho en otras ocasiones?
¿Qué otras formas pueden existir para solventar el problema?
¿Qué obstáculos podemos prever?
¿Cuándo podremos hablar del asunto, compartir ideas y sentimientos
y ponernos en marcha para obtener el éxito como familia?
Por otra parte, el comportamiento más inadecuado por parte de los
padres, es:
Ignorar completamente los sentimientos de su hijo, pensando que los problemas
de sus hijos son triviales y absurdos.
Darse cuenta de los sentimientos de sus hijos, pero no brindarlas soluciones
emocionales alternativas, pensar que cualquier forma de manejar esas emociones
inadecuadas, es correcta (por ejemplo, pegándoles)
Menospreciar o no respetar los sentimientos del niño (por ejemplo,
prohibiéndole al niño que se enoje, ser severos si se irritan...)
Debemos conocer y aceptar las individualidades de nuestros hijos, para
de esta manera poder reconocer las debilidades y fortalezas que posea
cada uno. Por otra parte, es de vital importancia comprender que el ambiente,
tanto familiar como escolar influye significativamente (positiva o negativamente)
en el rendimiento escolar.
Si queremos estimular la inteligencia emocional de nuestros hijos debemos
enseñarles a:
entablar amistades y conservarlas, trabajar en grupo, soportar las burlas,
respetar los derechos de los demás, motivarse cuando las cosas
se ponen difíciles, tolerar las frustraciones y aprender de ellas,
superar sentimientos negativos como la ira y el rencor, tener autoestima
elevada, manejar las emociones y aprender a expresar los sentimientos
de manera adecuada.
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