¿COMO SE SIENTE LA MAMA?

Luego de la llegada del bebé, probablemente las mujeres deberán enfrentar algunas situaciones difíciles para las cuales será importante que estén preparadas.
Al tener más información acerca de las mismas, podrán manejarlas con calma y superarlas más rápidamente.

Los cambios físicos

Los cambios físicos producidos durante el embarazo, el trabajo de parto y el nacimiento son muy importantes, por lo que el cuerpo requerirá de algún tiempo para retomar su forma.
Algunas de las molestias que pueden surgir en los días posteriores al parto son: las derivadas de los puntos de la episiotomía o de la cesárea, contracciones uterinas, rigidez en la cadera que puede llevar a dificultades para caminar, dolor en los pechos y ardor en los pezones. Todas ellas son normales y desaparecerán en poco tiempo. De todas formas, si existen dudas se debe consultar al médico, especialmente si las molestias son muy intensas o en caso de fiebre para descartar una posible infección.
La piel y los tejidos deben ajustarse a los cambios.
Por eso es importante favorecer su elasticidad, manteniendo la piel bien hidratada, ingiriendo abundante líquido y aplicando cremas humectantes. También
es importante controlar el aumento y disminución d peso brusco para evitar la aparición de estrías.
Es común que se produzca una intensa caída del cabello, que se regulariza en los primeros dos o tres meses luego del parto. Si el problema persiste, sedebe consultar al médico, pues tal vez sea necesario un suplemento de vitaminas.
Las mujeres en esta etapa se sienten fláccidas, hinchadas y agotadas. La principal recomendación es tener paciencia. El cuerpo necesitará por lo menos seis semanas para recuperarse (puerperio) y de 8 a12 meses para volver al peso que tenía antes del embarazo.
La pérdida de peso debe ser gradual y puede combinar una dieta sana, controlada por el médico, con ejercicios moderados. Se aconseja esperar al menos seis semanas a partir del parto para ambas situaciones (ejercicios o dieta) previa consulta con el ginecólogo tratante. En el caso de parto vaginal, generalmente se puede comenzar a caminar y realizar ejercicio moderado antes que en el caso de cesárea.
La lactancia ayuda a eliminar peso más rápidamente, pues consume gran cantidad de calorías.

Algunas recomendaciones para sentirse mejor

La rapidez con que se pueda recuperar la figura dependerá de numerosos factores, como por ejemplo,
el estado físico de la mujer antes del embarazo, su edad o factores genéticos.
Tener una alimentación balanceada es fundamental para recuperar los nutrientes perdidos en el embarazo, así como también satisfacer los requerimientos energéticos necesarios para una buena lactancia.
Dormir es sustancial para que el cuerpo se pueda recuperar. El cansancio es enorme al principio y apenas hay tiempo para descansar entre las mamadas.
Se debe tratar de disminuir las exigencias en las labores domésticas o conseguir ayuda para realizarlas, y aprovechar los momentos en que el bebé duerme para poder descansar también. Regular las visitas
durante los primeros días y la atención de llamadas telefónicas para sentirse menos abrumada por la
acumulación de actividades. Que la mujer dedique algo de tiempo para sí misma es importante para reducir la ansiedad, por ejemplo, darse una ducha o baño relajante sin prisa o salir a dar un paseo, junto con el bebé si el tiempo lo permite.
Ocuparse de la propia apariencia, maquillarse para verse más atractiva, usar ropa adecuada a la nueva figura ayudará a mejorar el estado de ánimo.
Compartir los miedos o ansiedades con otras personas, ya sea con amigos u otras mujeres que están
pasando por la misma situación, también contribuirá a liberar las tensiones normales que surgen al volver a la casa. Es importante buscar momentos para disfrutar del bebé, tenerlo en brazos, acariciarlo, hablarle, cantarle,
cuidarlo, es decir, aprovechar los momentos de felicidad que brinda el traer al mundo una nueva vida.

ESTADO PSICOLOGICO

Este momento de la vida, tan importante para cualquier mujer, constituye una etapa donde las posibilidades de desarrollar un Trastorno Afectivo (depresión, angustia) aumentan notablemente, debido a los intensos cambios físicos, biológicos, psicológicos, familiares y sociales por los que se atraviesa.
Destacamos algunas de las razones que explican las contradictorias emociones que experimentan las madres en esta etapa.
Cambios biológicos y hormonales: se producen en forma brusca, cayendo notablemente el nivel de estrógenos en sangre luego del parto. Esta hormona cumplía una función estimulante y antidepresiva, por lo que su disminución explica los cambios de humor
repentinos, el llanto fácil, la irritabilidad.
Agotamiento físico. El esfuerzo del parto (que implica que popularmente sea conocido como “trabajo”
de parto), la pérdida de sangre, los puntos de la episiotomía, las consecuencias de la anestesia en el
caso de una cesárea y el cambio del sueño conforman para la reciente mamá una situación de desborde emocional.
Cambios en el cuerpo, estrías, ausencia de la “panza”. La madre siente que el volumen que su
cuerpo había desarrollado a lo largo de nueve meses y que en los últimos días le impedía acomodarse en la cama o moverse con comodidad, se modificó en pocos minutos. Este hecho deja con frecuencia una
sensación de pérdida, de vacío, a la cual también se tiene que adaptar.
Temores relacionados con el cuidado del bebé. Se lo ve tan vulnerable, frágil e indefenso, que asumir la responsabilidad de su cuidado, abruma.
Inseguridad respecto a la pareja. Después del parto la imagen que devuelve el espejo puede ser muy
frustrante, lo que genera temores y hace que la madre se sienta poco atractiva o deseable.
La mayoría de las veces las situaciones antes señaladas provocan síntomas depresivos leves: cambios de humor, irritabilidad, llanto fácil, cansancio, sensación de no poder con las responsabilidades, temores respecto
al bebé, dolores corporales. Habitualmente estos síntomas disminuyen en un plazo de aproximadamente 30 días, sobre todo si se cuenta con un adecuado entorno de familia y pareja, en el cual la madre pueda apoyarse y con el que pueda compartir las responsabilidades de la crianza del bebé, facilitando la adaptación a este nuevo rol.
De todos modos no podemos olvidar que existen situaciones de maternidad más complejas, como aquellas surgidas de un embarazo no deseado o las que se dan en una madre sola y sin apoyo, en embarazos que aparecen en edades muy tempranas o tardías de la vida o en madres que atraviesan un parto o cesárea complicados.
Es en estas situaciones donde el riesgo aumenta y donde sí resulta imprescindible la consulta con un especialista en salud mental. Planificar este apoyo, incluso antes del parto, facilita implementar una estrategia
de tratamiento adecuada a cada situación en particular, que resulta en mejor apoyo para la madre, mejor calidad de vida para el recién nacido y mayor tranquilidad para todo el entorno familiar. Es importante destacar que la eficacia de los diferentes tratamientos en los trastornos depresivos postparto es altísima, aún en los casos más graves. Los tratamientos modernos permiten una recuperación rápida y un pleno disfrute de este momento tan
único y especial de la vida.