¡MI BEBÉ DICE MAMÁ!
Este debe ser uno de los momentos más felices para una madre, conjuga un sinfín de emociones y es el comienzo de un largo y complejo proceso de aprendizaje que madres y padres acompañan de forma natural.
Sin embargo, el desarrollo del lenguaje es uno de los procesos más importantes en los seres humanos.
De entre las múltiples facetas que la persona desarrolla – social – motora – afectiva – autónoma, es sin duda el LENGUAJE la que lo define como ser racional.
El desarrollo del lenguaje es el proceso por el cual los seres humanos adquieren la capacidad de comunicarse verbalmente.
Este desarrollo se produce en un período que se extiende desde los primeros meses de vida hasta la adolescencia, en sentido estricto, ya que durante los primeros cinco años de vida es cuando tiene lugar la mayor velocidad de aprendizaje y se adquieren los instrumentos básicos para su dominio.
Esta etapa es fundamental pero el desarrollo del lenguaje no tiene fin, ya que constantemente se produce un aumento de vocabulario y un enriquecimiento con nuevas aportaciones expresivas.
Para que tenga lugar este desarrollo son necesarias una serie de condiciones:

  • Ausencia de lesión de los órganos implicados (aparato fonador, sistema auditivo, órganos implicados).
  • Correcto funcionamiento y maduración adecuada del sistema nervioso.
  • Capacidad intelectual.
  • Motivación, es decir, deseo de comunicación con las personas que lo rodean.
  • Respirar correctamente.

¿CÓMO SE ADQUIERE EL LENGUAJE?
Estando las condiciones precedentes con la estimulación exterior el lenguaje oral aparece naturalmente por una serie de intercambios del niño con su entorno. El lenguaje se enseña/aprende a través de la comunicación.
La interacción mutua es la principal característica durante los primeros años y tiene las siguientes características:

  • Se habla más despacio, con más pausas y éstas son más largas.
  • Se sube el tono de voz, empleando un tono más agudo.
  • Se cuida la pronunciación.
  • La entonación se hace más expresiva.
  • Los enunciados son más cortos y más simples.
  • Se repite con frecuencia parte o todo el enunciado.
  • Se emplea un número limitado de palabras utilizando mucho los sinónimos.
  • El adulto hace constantes referencias al contexto, indicando o utilizando objetos concretos.
  • Se utilizan más gestos y mímica.

ETAPAS DEL LENGUAJE
Los bebés genéticamente están dotados con una serie de mecanismos que les permiten responder a sus iguales.
El niño responde a sonidos de elevada intensidad o a la música ya en el vientre de la madre. El oído al igual que otros sentidos funciona desde el nacimiento. Es el sonido de la voz humana el que más atrae su atención, en general las femeninas, y en particular la de la madre.
El grito o llanto que acompaña al niño en su llegada al mundo es la primera señal comunicativa, nos indica que algo le sucede, que percibe sensaciones diferentes a las que había sentido hasta entonces (siente frío, respira por primera vez, siente angustia….).
Los recién nacidos no sólo manifiestan sus emociones por medio del llanto o grito, sino también a través de lo que se ha llamado “imitación neonatal” que consiste en:

a) Actividades visuales en las que el niño sigue con la mirada al adulto esperando un acercamiento.
b) Actividades motoras, donde el niño mueve los brazos y piernas, abre y cierra la boca, saca la lengua.
c) Actividades mímicas y de expresión facial entre las que destaca la sonrisa.

Coincidiendo con los primeros gritos la relación particular que se establece entre adulto y niño constituye un marco para la aparición de una conducta prelingüística a través de los movimientos y sonidos de succión que preceden a la nutrición. Se trata de movimientos de labios que van poniendo en acción los órganos necesarios para la articulación.
Desde el nacimiento el niño emite unas vocalizaciones no lingüísticas relacionadas con el hambre, el dolor, el placer,… A partir del segundo mes el niño es capaz de emitir sonidos que normalmente son vocales, estamos ante los arrullos.
Hacia los 6 meses estos sonidos vocálicos se combinan entre sí y con otros consonánticos son balbuceos, gorjeos o lalación, que carecen de significado. Los sonidos emitidos se van “seleccionando” y se asimilarán y fijarán los empleados en su entorno.
El balbuceo es congénito puesto que balbucean incluso los niños sordos produciéndoles placer, no obstante, los niños de audición normal lo realizan de forma más intensa ya que al escucharse se refuerzan.

Progresivamente el balbuceo alcanza forma de actividad intencional y en respuesta a la voz del adulto, en situaciones de intercambio afectivo aparece una conducta comunicativa llamada ecolalia o preparleta, en la que aparecen emisiones articuladas intencionalmente como respuesta e imitando las entonaciones que escucha en los adultos.
En el desarrollo del niño se produce un momento en el que los juegos adulto-niño cobran especial relevancia, son los formatos. En ellos se pueden producir las siguientes interacciones:

  • Atención conjunta es el intento por parte del adulto o del niño de atraer la atención del otro hacia un objeto o actividad.
  • De acción conjunta o interacción con el objeto es la actividad del adulto y el niño sobre y con un objeto externo a ambos. Los juegos consisten en sacar y meter, construir y tirar, dar y tomar….
  • Interacciones sociales son saludos, despedidas…. rituales en los que se hace participar al niño desde muy pronto.

Hacia el año de vida el niño tiene una intención comunicativa y lo podemos comprobar con los siguientes indicadores:

  • Alternancia de miradas entre el objeto y la persona adulta que está pendiente de él/ella.
  • Intensificación, acción o sustitución de señales hasta alcanzar lo que pretende.
  • Cambios en las señales con objeto de alcanzar aquello que desea.

ETAPA LINGÜÍSTICA
2º AÑO: DEL GESTO A LA PALABRA

Al final de la conducta ecolálica, el niño muestra su apertura al mundo con la comprensión pasiva, esta es creciente y los padres la facilitan al dirigirse a el/ella constantemente.

El paso de la comprensión pasiva a la emisión del lenguaje es lento pero firme y cada adquisición es irreversible

Las primeras unidades dotadas de sentido son monosílabas, que dan comienzo a una etapa de “palabra-sílaba” o “monosílabo intencional”.
Aparece a continuación las secuencias generalmente de dos sílabas iguales que el adulto suele reconocer como palabras. No se trata de ningún descubrimiento porque existe continuidad en todas las fases. Generalmente el niño emite tales expresiones en el mismo lugar en que el adulto las ha utilizado, este las refuerza y las repite, al reforzarlas generalmente con signos de alegría el niño tiende a repetirlas cada vez más.
A estas palabras aisladas se les ha llamado holofrases, que funcionan en el niño como una frase en el adulto, son emitidas con diferentes matices de tono (similar al de una pregunta, descripción…) y contienen un mensaje, una intención (pedir, rechazar, negar….) mucho más rico y complicado que el significado de la palabra en si y que solo puede interpretarse en un contexto concreto.
Una ventaja clara de las palabras respecto a los gestos es que estos suelen depender de la presencia visible del objeto al que se refieren y las palabras permiten referirse a objetos ausentes.

Etapa de las dos palabras
A esta etapa a veces se le llama también del “habla telegráfica”
La palabra-frase evoluciona a partir de los 18 meses, aunque las diferencias individuales suelen ser muy grandes entre los niños, dejan de usar palabras aisladas y empiezan a combinarlas de dos en dos.
Estas combinaciones no son imitaciones del habla adulta, ya que los adultos nunca hablan así, ni se producen al azar, sino que están organizadas con una gramática infantil que es bastante diferente a la de los adultos, son creaciones originales de los niños.
Resulta imposible reconstruir el significado de estas “frases” sin saber el momento y lugar donde se han producido.
Las palabras que se emplean son nombres, verbos, adjetivos y sus combinaciones.
N + N, N + V, V + N, N + A

DESARROLLO A PARTIR DE LOS 3 AÑOS
Después de la etapa de dos palabras el lenguaje crece de tal manera que es difícil enmarcarlo bajo un título.
Durante el 3º y 4º año de vida el lenguaje aún teniendo cierto aire telegráfico crece de forma vertiginosa,

  • El vocabulario pasa de unas cuantas palabras a varios cientos.
  • Las frases se hacen más largas y complicadas.
  • Se incluyen preposiciones en las frases.
  • Aparecen el género y el número en las palabras.
  • Aparecen los artículos.

Durante el tercer año, aunque con diferencias individuales, se adquieren las reglas de sintaxis, es decir se ordenan y se enlazan las palabras para formar oraciones y se unen estas entre sí.

Aparecen las sobre regulaciones o hiperregulaciones y con ellas surgen errores que en etapas anteriores no cometían. Hacen regulares algunas formas de los verbos que son irregulares. Seguramente son formas que nunca han oído de labios de los adultos y no lo pueden imitar y ellos mismos recurriendo a ciertas reglas aprendidas las aplican y resultan estas formas que nos resultan graciosas:

  • Estas formas desaparecen poco a poco al escuchar modelos correctos.
  • Desarrollo del lenguaje después de los cinco años.
  • Hacia los 4 ó 5 años de edad los niños han adquirido ya los aspectos más importantes del lenguaje, pero su desarrollo continúa durante toda la vida.
  • Ahora aparecen nuevas experiencias, la escuela, los amigos, la televisión, las lecturas, las lenguas extranjeras… Todos ellos proporcionan gran variedad de conocimientos y nuevos modelos de uso del lenguaje.
  • El dominio de las habilidades básicas de lectura y escritura facilita el acceso a nuevos lenguajes: matemáticos, lógicos…. con los que el lenguaje se hace cada vez más correcto y el vocabulario aumenta sin cesar.
  • Los profesores, amigos, radio, televisión, libros, comienzan a ser modelos y a participar de la comunicación.
  • El lenguaje no se desarrolla con un ritmo idéntico en cada individuo, por tanto no podemos establecer un calendario común para todos los niño/as ya que cada uno tiene su propio ritmo.